El tipo caminó a duras penas por la avenida,
se detuvo unos segundos en la esquina,
y continúo su viaje ahora más destruido.
Caminó en busca de la perpendicular,
vio las mismas caras de aleatorios,
cruzó tapando su globo ocular.
De pronto sus circuitos se apagaron,
y al reiniciar otra vez todos sus sistemas,
huía del lugar que muchos abordaron...
Como siempre.
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