17 de octubre de 2010

72 Horas [24]

[Aguarde unos segundos, se está quitando el polvo de este cuasi-escritorio...]

Día uno...

La inseguridad es mi primer jefe en este momento, ¿partiré? ¿me quedaré?, estaba muy seguro de querer organizar mi huida, pero en ningún momento mencioné concretar, tenía miedo, un miedo totalmente justificado y que quizá me hubiera salvado, pero eso ya no se puede pensar ahora, ya están las cartas en la mesa. Llegada la tarde, me conecté por "última" vez al mundo cibermierda que me tiene atrapado, para tener algunos argumentos más, me gusta actuar con seguridad, no confío en mis impulsos, para nada. La sorpresa apareció de espaldas a mi, no habían argumentos para la opción de mi consciente, me decepcioné un momento, y luego el puto orgullo me dominó. En cosa de horas estaba sentado en un paradero, solo, con muchas personas atrás, solo cuestionándome todo como siempre, en cosa de minutos arribó el bus que gatilló mis paranoias, por primera vez me pegué a la ventana imaginando cuanta cosa podía suceder, me invadió la ira, pero la supe despachar. Al concretar la primera parte del viaje, vino un deja vu, que me permitió guiarme más o menos a donde debía llegar, solo recordaba la destruida baranda del puente que cruza el río, pero con eso me bastó para pararme en la primera esquina, y darme cuenta que la gente que esperaba conmigo en esa esquina no esperaban un bus si no que una lucecita se prendiera de verde para dispararse entre las inmensas calles. Caminé hacia la baranda, y conseguí tomar el bus de receso. Llegué al terminal, un lugar que connota increíblemente las clases sociales, y me senté a la espera del mismo bus del cual hace unos minutos había descendido, por un capricho que no me explico. En todo momento sentía como mi miedo aumentaba, y que los hilos que me amarraban a la realidad se iban cortando, quedando a la espera de mi regreso, pero aún así dejando los nudos aferrados a mi. La primera sensación agradable que tuve fue el ver como la ciudad desaparecía, se hacia pequeña frente a mis ojos, pero en cosa de segundos desapareció, no era la ciudad lo que dejaba por tres días, era algo más, dejaba mi vida.

Viaje corto, sin detalles, vacío, oscuro.

Al llegar, me perdí en un mundo nuevo, las cosas ya no eran iguales desde mi última visita, en todo sentido, no había nadie en casa salvo quien me recibía, llegaron todos al cabo de una hora. Las cosas iban bien, estaba tranquilo, trataba de no prestar atención a mi desesperación, y de olvidar la ira, pero de momento sonó el aparatito que siempre llevo conmigo, para darme noticias nada alentadoras, y que desatarían el maldito calvario que viviría después. No pasaron cinco minutos, y ya estaba frente al mundo cibermierda, con más que el alma entre los brazos desgarrando la paz que venía de visita.

Mis impulsos me jugaron en contra, otra vez, perdí el control, y ahora pago las consecuencias. Dos horas más y llegó el primer fin.

2 de octubre de 2010

Quiero mi cuarto de libra con queso y la quiero ahora

Había olvidado esos tiempos donde la única diversión existente a tu alrededor es la posibilidad ínfima de encontrar algo que no habías visto en 16 años, o desde que tienes memoria.

Rutina, la palabra que escalofría a muchos, que deprime a otros, y tortura al resto, se ha paseado libremente por mi mente desde hace algunos días como si estuviera en su casa, la muy perra, sabiendo lo mucho que la aborrezco, y las muchas veces que la he sacado cagando a patadas de donde se encuentra ahora, pero ahora resulta que no puedo porque se que tiene algo que hacer, y sería inconsecuente y estúpido querer abrir un circulo vicioso desde adentro, vuelve a cerrarse.

Antes de que se malinterprete, y se comience a tergiversar el sentido por lo cual está siendo escrito esto, le dejo un mensaje a usted señor señora o señorita lectora, mejor termine de leer y concluya, es el error más grande intentar hacer una conclusión sin hacer una introducción, lo digo por experiencias propias.

Rutina, repito, rutina, todos hablan de ella pero quien sabe, esos todos se convierten en nadie cuando les preguntas que demonios es rutina, bueno veamos que dice el señor RAE...

"1. f. Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas.
2. f. Inform. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente.
"

...yo creo que tendríamos una mezcla de ambas, costumbre de hacer siempre mismo sin rezongar, indefinidamente como un programa, ¿no?. Bueno les diré que la rutina afecta a todo, pero no necesariamente al mismo tiempo.Existen factores dentro de esto que se llama vida, personas, lugares, situaciones, etc.

La cosa es que todo eso fue para aclarar más o menos lo que quiero decir, y es que la señora rutina (que no tiene nada de señora ya que la muy puta se mete con toda la gente que pisa la tierra), como ya lo dije, se instaló indiscretamente en mi mente y no me deja pensar en otra cosa más que en como mierda echarla, a ella y a quienes la tienen aferrada, los mismo putos lugares, esta casa de mierda con su gente de mierda y el colegio de mierda más su gente de mierda también, pero puta que es difícil, sobre todo cuando un "menor de edad" como lo llama la puta "justicia" está siempre cagado y no puede hacer nada contra ello, no tiene libertad, y está destinado a cagarse todo por culpa de los límites que ellos mismo le imponen. Pero como siempre no me quedaré de brazos cruzados, saldré de aquí, como, no sé, pero lo haré, y se que hay algo que me amarra aquí, pero se irá conmigo, porque estamos en las mismas, y aunque sea por un par de horas, en todo su esplendor, dos horas, le voy patear el culo a la zorra que no se quiere ir.

Nunca te dejes de hinchar, porque si quieres algo lo tienes que conseguir, los límites son físicos, y se pueden romper, pide tu cuarto de libra con queso a las 8 de la mañana, y si no te la dan, al menos te quedarás con la paz de saber que lo intentaste, y que puedes volver a intentarlo, por que si no te sacas la cresta por algo entonces ¿de qué mierda vives?.

Abúrrete si quieres, o disfruta al darte cuenta de que si quieres matar a la rutina solo con el intentarlo lo lograrás, porque al hacerlo, sales de ella, ¿cómico no?