No debí despertar el día de hoy,
mejor hubiera pasado de largo.
O quizá si debí despertar,
pero no debí despegarme de la cama.
Así es como inútilmente esperé,
con la mochila a mi lado lista,
con el corazón entusiasmado,
y las ganas de encontrarte y sonreír.
Pero me equivoqué, nuevamente,
recuerdo que decías no ser espontánea,
pero joder que si lo eres,
pues cuando menos los espero,
soy liquidado por tus impulsos.
Gracias por confirmar lo que pensé
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