3 de marzo de 2011

Aves manchadas

La inocencia, la sanidad de un sentimiento,
la pureza de un pensamiento alegre,
el brillo en el globo ocular de la gente.

Yo no soy una blanca paloma,
nadie es una ave resplandeciente,
no cuando el tiempo ha echo lo suyo.

Así como el petroleo mancha las aguas,
compartiendo el mismo tipo de átomos,
las personas se contaminan unas a otras.

Todos tienen algo oscuro que ocultar,
o algún rincón apagado en su interior,
que cela o envidia la luz de los demás.

Odio la gente, más que a la sociedad,
todos culpamos a la sociedad,
pero nosotros hacemos la sociedad.

Uno a uno nos defraudamos,
mentimos a los sentimientos,
cedemos ante remordimientos.

Al final, todo volamos desesperados,
usamos a los demás para seguir al aire,
pero siempre caemos al petroleo...

El petroleo mancha tus pies,
tu pones tus pies sobre otro,
y este otro está condenado a manchar de negro a alguien más.

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