13 de enero de 2011

Fatasma de esos once días

Ya ha pasado tiempo, la numeración del calendario es otra y el número de cuatro dígitos, marca uno más...

Si bien, conseguí salir ileso de ese abismo, en el que él mismo, o quizá mis sentimientos me enterraron, no dejan de aparecer destellos oscuros de lo que le pasó mientras su vida estaba flotando impaciente. Tan solo una frase, una imagen, un flashback, provocan la revolución de las paranoias que buscan libertad en su cerebro... Nunca supo a quien creerle, nunca tomó una decisión, dejó que el aislamiento de esa lluvia ácida se encargara de limpiar el cielo de su vida, para así borrar o sellar ese momento, para siempre...

Nunca se pasó por su mente, que lo impermeable, no era irrompible... Y el ácido
G
O
T
E
A

Y

E
S
C
U
R
R
E
sin existencia de gravedad, permitiéndole recorrer cada centímetro, en busca de un lugar en el cual alimentarse.

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